Subvenciones: por qué tu proyecto debe ir siempre antes que la convocatoria

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Si eres autónomo, pyme o entidad social y alguna vez has mirado una convocatoria pensando «a ver qué puedo montar con esto», este artículo es para ti. La secuencia correcta es justo la contraria, y explicarla es el objetivo de las próximas líneas.

El fondo de la cuestión, por si quieres adelantarte: lo ideal siempre, siempre, es que todo empiece por el proyecto o el gasto, y no por la convocatoria.

La subvención es un medio, nunca el punto de partida

Que la motivación sea llevar a cabo un proyecto, una iniciativa o un gasto. Ese debe ser el objetivo principal. La subvención es solo un medio para llegar antes o llegar más lejos.

Por eso creo que es tan importante que sepas buscar subvenciones tú mismo: porque solo tú sabes qué planes de futuro tienes.

Planificar es lo que ningún software puede hacer por ti

La mayoría de las subvenciones están pensadas para proyectos y gastos que todavía no se han realizado. Por tanto, lo ideal para conseguir la ayuda es tenerlo todo planificado y encajar bien los tiempos de gasto y de convocatoria.

Ningún software ni ningún consultor puede leerte la mente. Lo que sí se puede hacer es analizar el pasado para intentar predecir el futuro:

  • Si has invertido en maquinaria los últimos 5 años, lo normal será que lo hagas también el año que viene.
  • Si has pedido los últimos 3 años la subvención del IRPF para proyectos de impacto social, lo normal es que la pidas también este año.
  • Si has hecho nuevas contrataciones en los últimos años, lo normal es que sigas contratando.

Eso lo puede hacer un software que analice tus cuentas o tu histórico de ayudas, y también un buen consultor que conozca tu actividad y las convocatorias que existen.

Pero nadie puede conocer tu estrategia ni tus planes de futuro. Todo eso que tienes en la cabeza y aún no has empezado. Justo ahí es donde la subvención se convierte en una palanca de verdad.

Viabilidad económica: la ayuda llega tarde, y hay que contarlo

Alguno estará pensando que no es indispensable pedir subvenciones para sacar adelante un proyecto. Pues claro que no. Lo único indispensable es que el gasto o el proyecto sea viable económicamente por sí solo:

  • Si quieres cambiar las ventanas de tu casa, que tengas dinero para pagarlas.
  • Si quieres contratar a alguien en tu empresa, que tengas dinero para la nómina.
  • Si quieres construir una nueva nave industrial, que tengas dinero para la obra.

No dependas de la subvención para pagar a quien te ha cambiado las ventanas, la nómina del trabajador o las certificaciones de obra. Y no por prudencia abstracta, sino por los plazos reales: una concesión tarda de media unos 9 meses desde la solicitud, y el pago al menos 6 meses más. En total, alrededor de 15 meses. Que el dinero llegue por adelantado es rarísimo.

Nunca hagas un proyecto solo para cobrar la subvención

Es la trampa en la que han caído muchísimas personas y empresas. ¿Por qué es una trampa? Porque en las subvenciones siempre hay una parte de incertidumbre imposible de controlar: el presupuesto se agota, la concurrencia competitiva te deja fuera por dos puntos, un requisito formal tumba la solicitud.

Puede que te lances a ejecutar un proyecto, con todas las horas y los gastos que eso supone, convencido de que te van a dar la ayuda, y luego no recibas nada. O que, en vez de gastarte los 20.000 euros que tenías planificados, te gastes 80.000 contando con ese 60 % de subvención que te habían «prometido» y que nunca llega.

La regla es simple: si el proyecto no se sostiene sin la subvención, no es un proyecto, es una apuesta.

Cómo hacerlo bien, paso a paso

Una vez tengas claro que lo primordial es el proyecto, ya podrás pedir todas las subvenciones que quieras. Porque sabrás integrarlas de la mejor manera en la estrategia de financiación y en la planificación. 

Así deberías hacerlo: 

  1. Una vez tengas un proyecto o gasto en mente, fase preliminar, busca subvenciones que podrían encajar. 
  2. Con las líneas que hayas identificado, estudia bien:
    1.  los tiempos de presentación de la solicitud
    2. qué % de subvención / financiación conceden
    3. cómo de bien encaja tu proyecto con la convocatoria
    4. en qué momento cobrarías la ayuda 
    5. qué esfuerzo va a suponer (propio o pagando a un externo)
  3. Con todo esto ya podrás tener una idea clara de las opciones que existen y pros y contras de cada una de ellas. 
  4. Podrás realizar una planificación adecuada para tener todos los aspectos controlados y mejorarás también la viabilidad económica del proyecto teniendo un cierto margen de escenario optimista y pesimista. 

Porque, además, como ventaja adicional a todas las anteriores, cuando tienes claro tu proyecto o iniciativa, es más fácil pedir la subvención ya que podrás completar de una manera más sencilla cada uno de los apartados o descripciones que te soliciten.

flujo

En resumen

Como ventaja adicional, cuando tienes claro tu proyecto es muchísimo más fácil pedir la ayuda: los apartados de la memoria, el presupuesto y las descripciones que te piden salen casi solos, porque ya has hecho el trabajo de pensar.

Primero el proyecto Después la convocatoria. La subvención es la palanca, nunca el motivo.

Si ya tienes un proyecto en mente y quieres saber qué subvenciones podrían encajar con él, este es el momento de empezar a buscar. En FANDIT podrás encontrar todas las subvenciones de España y analizar el encaje con tu proyecto.

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